TEORÍA LITERARIA


 Sobre fantasías y realidades en Cortázar por Jorge Campos

  Uno de los aspectos que más interesa en la obra de Julio Cortázar es el tratamiento particular que realiza del género fantástico.  Su primer libro de cuentos en 1951, Bestiario, es considerado un clásico del género.

Fantasías y realidades en Cortázar.
Cortázar ha reunido y dado un nuevo orden a sus narraciones cortas.  A la continuidad cronológica ha preferido una agrupación que atiende al sentido interno de los cuentos, y a una cierta proximidad en su concepción.  Tal criterio no es nuevo en él: al justificar la inclusión de varios cuentos en la edición de 1964 de Final del juego, explicaba: “Maurice Blanchot ha demostrado que el tiempo del calendario poco tiene que ver con el tiempo del laboratorio central; fatuo sería el escritor que creyera haber dejado definitivamente atrás una etapa de su obra”.  Si se acoge al autor citado es para refrendar un convencimiento, que es evidente en su ordenación de las narraciones de Edgar Allan Poe, sazonada en la frase, que podría haberse aplicado a sí mismo: “…pues aunque cada cuento sea una obra independiente y autónoma, no hay duda de que todos ellos se atraen o se rechazan conforme a ciertas fuerzas dominantes, a ciertos efectos deliberadamente concertados…”.  Fuerzas y efectos que son también quienes han orientado su reunión y clasificación en tres partes: ritos, juegos y pasajes.  El orden de composición –y estamos de acuerdo- no puede seguirse de un modo tajante.  Afortunadamente, cada vez es menos importante para la crítica la distribución en épocas, falsa muchas veces, de la obra de un autor
Primero, fantasía.
   La entrada en el mundo de sus cuentos, con la lectura que abre el volumen, nos plantea una cuestión básica, que va más allá de una catalogación: la pertenencia al mundo de lo fantástico.
   Nadie podría dudar que los personajes y situaciones de muchos de ellos entrarían de modo indeclinable en cualquier acepción del concepto: son aquellos cuentos en que un hombre vomita limpios y vivos conejitos, en que un tigre recorre una casa haciendo temporalmente inhabitables determinadas habitaciones, en el que un viaje en ómnibus se convierte en pánica aventura, donde otra protagonista pasea un ser que no llegamos a saber quién es, o una muchacha hace delicados bombones para sus novios, rellenos de cucarachas machacadas… momento que constituye gran parte de su primera etapa de escritor, cuando le atraía “lo fantástico por lo fantástico”, en frase propia.
Lo real, presente.
   Sin embargo, no podríamos pensar en un solo momento en un conjunto de elementos fantásticos existentes en su relato sin tener que afirmar la fuerte presencia de lo real en todos ellos.  El medio en que tienen lugar las tramas, el suelo que pisan los personajes, las acciones –mínimas acciones muchas veces- que desarrollan, son de tal cotidianismo y de una contemporaneidad que el autor apenas si ha tenido que mirar a los dos lados.
   Habrá que atender a esta condición y darse cuenta de que no se trata de una sencilla yuxtaposición de planos o de un alto hacia lo irreal o fantástico desde una situación normal y realista.
   Podría entenderse que es una forma de literatura fantástica propia de nuestro tiempo, sin necesidad del decorado con que inicia sus pasos. (Entendemos que lo fantástico de nuestra era llega con los primeros pasos del Romanticismo, con la novela negra inglesa y el horror germánico, hasta cristalizar en Poe e irradiar desde allí)
   No es necesaria la mansión en ruinas ni el relámpago para  que los héroes o protagonistas inicien su entrada en un mundo extraño, vayan descubriendo su existencia o sean golpeados por lo insólito.
   Ésta es una de las características y novedades en Cortázar.  Lo fantástico está injerto en la vida diaria, y se nos presenta como tan real –no tan sólo tan verosímil- como lo real cotidiano.  Sólo exige una cosa: saber verlo.
   Si el hombre vulgar no es capaz de esa visión, tal es la obligación del  cuentista Cortázar, al menos del primer Cortázar.
   […] En nuestras convenciones tradicionales está la de que el escenario, el campo de la novela debe respetarse.  Solamente un tiempo –en la novela romántica, en el folletín- el novelista asomaba la cabeza por la embocadura del escenario y nos hacía oír sus comentarios, sus predicciones.  Lo que no hacía es lanzar en medio del grupo un personaje de otro mundo, por ejemplo, un tigre en una casa. […]
Realizar lo fantástico.
   Volviendo a Bestiario.  ¿No podríamos hallar una interpretación más convencional? Ésta: todo ocurre en la mente de la niña.  Es en ella donde nacen las sospechas.  El tigre sólo existe en su mente.  Pero ¿no se le alude ya en la primera conversación en boca de su madre?  También cabe que es ella quien interpreta y supone los términos de la conversación.
   Lo curioso es que nos da lo mismo.  A lo que se va, en éste como en otros cuentos, es a la fusión de la realidad con lo fantástico.  No olvidando que este fantástico puede ser, en su propio contexto, otra realidad.
   En ese texto, fundamental para llegar a un entendimiento de Cortázar, La vuelta al día en ochenta mundos, nos habla de su sentido de lo fantástico, ya desde su infancia.
   Nos hace descubrir, con sus palabras, su modo de relacionar fantasía y realidad.  En la infancia, lo fantástico era para él tan real como lo cotidiano.  Le chocaba que sus amigos encontraran fantástico a Wilhelm Storitz, ese hombre invisible de Julio Verne, precedente del más difundido de Wells: “Si alguien había escrito sobre un hombre invisible, ¿no bastaba para que su existencia fuera irrefutablemente posible?  Al fin y al cabo, el día en que escribí mi primer cuento fantástico no hice otra cosa que intervenir personalmente en una operación que, hasta entonces, había sido vicaria: un Julio remplazó a otro…”
   El ejercicio cumplido en ambos casos está expuesto sucintamente por él mismo: “Acorralar lo fantástico en lo real, realizarlo
Otra realidad.
   Ya se ve de qué modo en los cuentos de Cortázar se reúnen, de modo que parece no usado antes de él, fantasía y realidad.  O, nos ha surgido la duda, dos realidades.  Realidad y ficción van a saltar de una a otra en los cuentos que escribe posteriormente.
   ¿No es posible que algo, a lo que no podemos llamar realidad, coexista con lo que llamamos así?  ¿No es posible, también, que existan unos momentos tangenciales en que estas dos esferas puedan ponerse en contacto y descubrírsenos alguna parte de lo que no es nuestra realidad? […]
   Esa otra realidad misteriosa e invisible que está a nuestro lado, podría citarse con una frase de Cortázar tomada de su comentario de El gato negro de Poe: “Lo monstruoso está de inmediato ahí presente e inequívoco”  […]
Los pasajes.
   Los pasajes es el título que ha dado Cortázar al último conjunto de sus cuentos, dentro del libro.  El pasaje es como el túnel en lo temporal, que permite poner en contacto e incluso facilita la comunicación de las realidades distintas.  Donde es más clara esta utilización es en “El otro cielo”, en que los pasajes tienen existencia real, son esos pasajes comerciales del París romántico y del Segundo Imperio que tuvieron en imitación en muchas otras capitales.  […]
   Estos pasajes, galerías o túneles son evidentes en muchos cuentos y existen, menos evidentes, en otros.  Están

presentes en la comunicación entre el circo romano y una trivial historia amorosa de hoy, entre el bisturí de un cirujano y el puñal del sacerdote azteca, pero ¿no hay algún pasaje entre la vida ordinaria de una familia y un imposible tigre en la mente de una niña?  ¿No es, en otro cuento, la adolescencia la galería que da paso de la niñez a la juventud?
   Volvamos a Rayuela y a su revelador teórico Morelli, que nos da una cita de texto ajeno a una teoría que es al tiempo un deseo y que ampliaría la conjunción de realidad y ficción que al producirse tangencialmente o por intersticios origina los relatos de Cortázar: “Quizá haya un lugar en el hombre desde donde pueda predecirse la realidad entera  Deseo ya contenido en las ideas de Ouspenski y que parece quedar relegado al rincón de lo imposible.  Pero Morelli sigue copiando en su cita: “Esta hipótesis parece delirante. Augusto Comte declaraba que jamás se conocería la composición química de una estrella.  Al año siguiente, Bunsen inventaba el espectroscopio”
   Quedan fuera muchos aspectos de Cortázar, que se relacionarían inmediatamente con lo dicho.  Baste ahora este desovillar de ficciones y realidades.





  • ¿Por qué, según el autor, carece de interés el agrupamiento de obras de un escritor según un criterio cronológico o de acuerdo con ciertas épocas?
  • ¿En qué consiste la inclusión de lo fantástico en la obra de Cortázar?  ¿Cuál es la novedad que instala este autor en el tratamiento del género fantástico?
  • ¿Qué diferencia existe entre “real” y “verosímil”?  ¿Cuál de estos términos resulta más adecuado para analizar la literatura de Cortázar?
  • ¿Por qué afirma Campos que Cortázar “realiza” lo fantástico?
  • ¿Por qué se han agrupado algunos relatos de Cortázar bajo el título de “Pasajes”?
  • ¿Qué función cumplen los “pasajes” en esos cuentos?
  • ¿Qué elementos de la “realidad” pueden funcionar como pasajes en los cuentos de Cortázar?